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Una de las tablets baratas se renueva: probamos la Samsung Galaxy Tab A8

Por Adrián Raya

  • Es el nuevo modelo básico de tablet de Samsung
  • Viene con algunos cambios polémicos respecto a su antecesora

Con la Galaxy Tab A8, Samsung no intenta revolucionar el sector. Es una tablet que va a lo seguro, al verse afectada por la crisis de chips que asola al sector.

Esto no tiene por qué ser necesariamente malo, especialmente teniendo en cuenta que Samsung parte de una buena base. La Galaxy Tab A7 ya era una de las tablets Android baratas más recomendables, pero la duda que teníamos era si su sucesora podría decir lo mismo.

El lanzamiento de la Galaxy Tab A8, con un precio de partida de 229 euros, ha sido algo confuso, ya que Samsung no ha aportado toda la información sobre sus componentes; incluso se llegó a rumorear que este modelo podría ser peor que el anterior, pero ¿es cierto?

Es una Samsung, y eso cuenta

La gran ventaja de la Galaxy Tab A8 es que es una Samsung, y eso ya nos dice que es lo suficientemente buena como para llevar la marca. En ese sentido, pocas decepciones: se nota muy bien en la mano, con la calidad a la que la marca surcoreana nos tiene acostumbrados.

El grosor de apenas 6,9 mm, y el peso de sólo 508 gramos hace que sea fácil de llevar en la mano y usarla sin cansancio ni molestias; y su pantalla de 10,5 pantallas es lo suficientemente grande como para ver películas en solitario sin problemas, por ejemplo. La veo como una tablet ideal para viajes o para entretenernos sin necesidad de poner el ordenador o el televisor.

Dado el precio que tiene, no podemos esperar materiales ‘premium’, y sin embargo el chasis es de aluminio, dando una sensación de calidad muy alta e inesperada; el tratamiento del plástico usado también es muy agradable al tacto y en ningún caso sentimos que tenemos algo barato en las manos, resistiendo perfectamente la torsión. El diseño, es extremadamente simple pero efectivo gracias a los colores ofrecidos (gris oscuro y plata en España).

La pantalla es otro aspecto en el que los productos Samsung destacan, y esta no es una excepción. Pese a usar un ‘simple’ panel TFT, el brillo y el tratamiento de los colores es correcto; no llama la atención, pero tampoco fastidiará la experiencia. Eso sí, no soporta HDR ni nada parecido, así que no es la mejor manera de ver películas, pero al menos cumple, y la resolución de 1920 x 1200 píxeles es apropiada para el tamaño de pantalla de 10,4 pulgadas.

Lo peor de la pantalla no tiene nada que ver con el panel. El recubrimiento que ha usado Samsung es demasiado reflectante, lo que dificulta su uso en exteriores (e incluso en interiores si pillas el reflejo de una lámpara).

El aspecto multimedia que merece más elogio son los altavoces, que son estéreo, y aunque no apuntan hacia delante, son capaces de generar un paisaje sonoro muy bueno para su tamaño. Me ha gustado especialmente en videojuegos, en los que ha conseguido crear ambiente y reproducir el impacto de los golpes con fuerza.

La polémica del procesador

Nunca es una buena señal cuando una marca decide obviar detalles técnicos de sus productos a propósito. Por eso, es comprensible que todas las alarmas se encendiesen cuando Samsung anunció la Galaxy Tab A8 sin especificar el procesador que usaba. Sólo sabíamos que tenía ocho núcleos y que alcanzaba los 2 GHz, pero no se hizo público ni el modelo ni la arquitectura, algo preocupante teniendo en cuenta que la Galaxy Tab A7 usaba un Snapdragon 662 y todo indicaba que Samsung no había conseguido más unidades.

Ahora que la tenemos en las manos, podemos confirmar que la Galaxy Tab A8 usa un procesador Unisoc Tiger de ocho núcleos, de los cuales sólo dos son Cortex-A75 y los seis restantes son Cortex-A55, acompañados de 3 GB de memoria RAM. ¿Significa eso algo para ti? ¿Te decepciona? Si es el caso, esta tablet no es para ti.

Ahora bien, si no sabes de lo que estoy hablando, puede que te interese más conocer el rendimiento real de esta tablet, ignorando los números por un momento.

Es evidente que no estamos ante la tablet más potente del mercado, pero no es lenta ni mucho menos. En mis pruebas, ha sido capaz de realizar las tareas básicas que requerimos de cualquier tablet sin problemas, desde navegar por Internet a ver vídeos. La cantidad de memoria afecta a la multitarea, provocando que la tablet vaya un poco ‘a saltos’ si estamos haciendo muchas cosas al mismo tiempo; pero siempre que tengas en cuenta esta limitación, realmente no hay problema.

Incluso es capaz de ejecutar juegos, incluyendo Genshin Impact; la calidad visual no es muy elevada y algunos títulos se verán ‘pixelados’, pero funcionar, funcionan y pueden convertir a esta tablet en un centro de entretenimiento básico.

No podemos pedirle más, ojo. Y si llevamos un tiempo usándola, especialmente con juegos, notaremos que una de las esquinas se calienta, algo que podemos explicar por el proceso de fabricación de 12 nm del Unisoc Tiger que hace que no sea muy eficiente. Por otra parte, la batería ha durado más de lo habitual, aunque probablemente sea porque es enorme, de 7040 mAh.

Un aviso si vas a comprar esta tablet: actualízala lo antes posible. Cuando la saqué de la caja, el rendimiento era realmente malo, hasta el punto de que estaba listo para criticar duramente a Samsung por el cambio de procesador; pero después de una actualización, la tablet va mucho más rápida y al nivel que esperaba de un producto de este precio.

La cuestión del precio

Estamos ante un dispositivo que no sorprende en absoluto, y eso es bueno y malo. Por una parte, sigue siendo un producto de Samsung y como tal, alcanza sus estándares de calidad; es una tablet recia y que se nota muy bien en la mano, mejor de lo que puede indicar su precio.

El precio es, precisamente, el aspecto fundamental en un producto como este. La Galaxy Tab A8 WiFi cuesta 229 euros, y la verdad es que hay pocas alternativas en ese rango con este nivel de calidad.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que ese es el precio de la versión más básica, con sólo 32 GB de almacenamiento interno. La versión de 64 GB, el mínimo que la mayoría de la gente pide, cuesta 259 euros, y la versión de 128 GB, nada menos que 309 euros.

Esos son los precios de la versión Wifi. La Galaxy Tab A8 también se ofrece con LTE, pero no la recomendaría en absoluto; con 32 GB nos costará 279 euros, y la versión más cara sale por 358 euros. Es demasiado por una tablet tan básica con un procesador como este. A partir de 300 euros ya empezamos a encontrarnos alternativas muy superiores en todos los aspectos técnicos.

Incluso por 229 euros, la Galaxy Tab A8 ya se está encontrando con algo de competencia, como la Realme Pad, que empieza en los 259 euros. Y si ya tienes una Galaxy Tab A7, realmente hay pocos motivos para cambiar, por ahora.

Con la Galaxy Tab A8, Samsung ha cubierto un hueco que tenía que cubrir; y para mucha gente, eso será suficiente. Pero al ritmo al que va el mercado, puede no serlo dentro de poco.

eleconomista.es

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  • Es el nuevo modelo básico de tablet de Samsung
  • Viene con algunos cambios polémicos respecto a su antecesora

Con la Galaxy Tab A8, Samsung no intenta revolucionar el sector. Es una tablet que va a lo seguro, al verse afectada por la crisis de chips que asola al sector.

Esto no tiene por qué ser necesariamente malo, especialmente teniendo en cuenta que Samsung parte de una buena base. La Galaxy Tab A7 ya era una de las tablets Android baratas más recomendables, pero la duda que teníamos era si su sucesora podría decir lo mismo.

El lanzamiento de la Galaxy Tab A8, con un precio de partida de 229 euros, ha sido algo confuso, ya que Samsung no ha aportado toda la información sobre sus componentes; incluso se llegó a rumorear que este modelo podría ser peor que el anterior, pero ¿es cierto?

Es una Samsung, y eso cuenta

La gran ventaja de la Galaxy Tab A8 es que es una Samsung, y eso ya nos dice que es lo suficientemente buena como para llevar la marca. En ese sentido, pocas decepciones: se nota muy bien en la mano, con la calidad a la que la marca surcoreana nos tiene acostumbrados.

El grosor de apenas 6,9 mm, y el peso de sólo 508 gramos hace que sea fácil de llevar en la mano y usarla sin cansancio ni molestias; y su pantalla de 10,5 pantallas es lo suficientemente grande como para ver películas en solitario sin problemas, por ejemplo. La veo como una tablet ideal para viajes o para entretenernos sin necesidad de poner el ordenador o el televisor.

Dado el precio que tiene, no podemos esperar materiales ‘premium’, y sin embargo el chasis es de aluminio, dando una sensación de calidad muy alta e inesperada; el tratamiento del plástico usado también es muy agradable al tacto y en ningún caso sentimos que tenemos algo barato en las manos, resistiendo perfectamente la torsión. El diseño, es extremadamente simple pero efectivo gracias a los colores ofrecidos (gris oscuro y plata en España).

La pantalla es otro aspecto en el que los productos Samsung destacan, y esta no es una excepción. Pese a usar un ‘simple’ panel TFT, el brillo y el tratamiento de los colores es correcto; no llama la atención, pero tampoco fastidiará la experiencia. Eso sí, no soporta HDR ni nada parecido, así que no es la mejor manera de ver películas, pero al menos cumple, y la resolución de 1920 x 1200 píxeles es apropiada para el tamaño de pantalla de 10,4 pulgadas.

Lo peor de la pantalla no tiene nada que ver con el panel. El recubrimiento que ha usado Samsung es demasiado reflectante, lo que dificulta su uso en exteriores (e incluso en interiores si pillas el reflejo de una lámpara).

El aspecto multimedia que merece más elogio son los altavoces, que son estéreo, y aunque no apuntan hacia delante, son capaces de generar un paisaje sonoro muy bueno para su tamaño. Me ha gustado especialmente en videojuegos, en los que ha conseguido crear ambiente y reproducir el impacto de los golpes con fuerza.

La polémica del procesador

Nunca es una buena señal cuando una marca decide obviar detalles técnicos de sus productos a propósito. Por eso, es comprensible que todas las alarmas se encendiesen cuando Samsung anunció la Galaxy Tab A8 sin especificar el procesador que usaba. Sólo sabíamos que tenía ocho núcleos y que alcanzaba los 2 GHz, pero no se hizo público ni el modelo ni la arquitectura, algo preocupante teniendo en cuenta que la Galaxy Tab A7 usaba un Snapdragon 662 y todo indicaba que Samsung no había conseguido más unidades.

Ahora que la tenemos en las manos, podemos confirmar que la Galaxy Tab A8 usa un procesador Unisoc Tiger de ocho núcleos, de los cuales sólo dos son Cortex-A75 y los seis restantes son Cortex-A55, acompañados de 3 GB de memoria RAM. ¿Significa eso algo para ti? ¿Te decepciona? Si es el caso, esta tablet no es para ti.

Ahora bien, si no sabes de lo que estoy hablando, puede que te interese más conocer el rendimiento real de esta tablet, ignorando los números por un momento.

Es evidente que no estamos ante la tablet más potente del mercado, pero no es lenta ni mucho menos. En mis pruebas, ha sido capaz de realizar las tareas básicas que requerimos de cualquier tablet sin problemas, desde navegar por Internet a ver vídeos. La cantidad de memoria afecta a la multitarea, provocando que la tablet vaya un poco ‘a saltos’ si estamos haciendo muchas cosas al mismo tiempo; pero siempre que tengas en cuenta esta limitación, realmente no hay problema.

Incluso es capaz de ejecutar juegos, incluyendo Genshin Impact; la calidad visual no es muy elevada y algunos títulos se verán ‘pixelados’, pero funcionar, funcionan y pueden convertir a esta tablet en un centro de entretenimiento básico.

No podemos pedirle más, ojo. Y si llevamos un tiempo usándola, especialmente con juegos, notaremos que una de las esquinas se calienta, algo que podemos explicar por el proceso de fabricación de 12 nm del Unisoc Tiger que hace que no sea muy eficiente. Por otra parte, la batería ha durado más de lo habitual, aunque probablemente sea porque es enorme, de 7040 mAh.

Un aviso si vas a comprar esta tablet: actualízala lo antes posible. Cuando la saqué de la caja, el rendimiento era realmente malo, hasta el punto de que estaba listo para criticar duramente a Samsung por el cambio de procesador; pero después de una actualización, la tablet va mucho más rápida y al nivel que esperaba de un producto de este precio.

La cuestión del precio

Estamos ante un dispositivo que no sorprende en absoluto, y eso es bueno y malo. Por una parte, sigue siendo un producto de Samsung y como tal, alcanza sus estándares de calidad; es una tablet recia y que se nota muy bien en la mano, mejor de lo que puede indicar su precio.

El precio es, precisamente, el aspecto fundamental en un producto como este. La Galaxy Tab A8 WiFi cuesta 229 euros, y la verdad es que hay pocas alternativas en ese rango con este nivel de calidad.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que ese es el precio de la versión más básica, con sólo 32 GB de almacenamiento interno. La versión de 64 GB, el mínimo que la mayoría de la gente pide, cuesta 259 euros, y la versión de 128 GB, nada menos que 309 euros.

Esos son los precios de la versión Wifi. La Galaxy Tab A8 también se ofrece con LTE, pero no la recomendaría en absoluto; con 32 GB nos costará 279 euros, y la versión más cara sale por 358 euros. Es demasiado por una tablet tan básica con un procesador como este. A partir de 300 euros ya empezamos a encontrarnos alternativas muy superiores en todos los aspectos técnicos.

Incluso por 229 euros, la Galaxy Tab A8 ya se está encontrando con algo de competencia, como la Realme Pad, que empieza en los 259 euros. Y si ya tienes una Galaxy Tab A7, realmente hay pocos motivos para cambiar, por ahora.

Con la Galaxy Tab A8, Samsung ha cubierto un hueco que tenía que cubrir; y para mucha gente, eso será suficiente. Pero al ritmo al que va el mercado, puede no serlo dentro de poco.

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