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María José Bruña: «La Cátedra Ramos Sucre tiene un pasado de prestigio y enormes sueños»

Con casi tres décadas de existencia, su objetivo es la promoción, el estudio y la investigación de la literatura venezolana desde sus orígenes

María Jesús Gutiérrez

María José Bruña Bragado (Zamora, 1976), profesora titular en el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana, coordina desde septiembre de 2018 la Cátedra de Literatura Venezolana ‘José Antonio Ramos Sucre’, de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca.

–¿Cuándo surgió esta cátedra?

-La cátedra tiene ya casi tres décadas de existencia y es importante que se conozca su trayectoria tan relevante y continuada en la ciudad y Universidad en la que surge. En 1993, el narrador venezolano José Balza y la catedrática de Literatura Hispanoamericana del departamento, Carmen Ruiz Barrionuevo, coincidieron en la Universidad de Brown, cuyo Hispanic Studies Department dirigía el crítico Julio Ortega. Balza y Barrionuevo concibieron, con mucho entusiasmo y proyección de futuro, la idea de crear una Cátedra de Literatura Venezolana para impulsar el enorme torrente creativo en todas las vertientes (poesía, arte plástico, narrativa, ensayo) que ha tenido históricamente el país.

Notaron una carencia notable en el conocimiento de la literatura venezolana y decidieron paliarla creando un espacio que diera visibilidad y propiciara la escritura, la lectura, el pensamiento, el debate crítico. Así se fue consolidando un fructífero intercambio cultural, literario y humano, cuya trayectoria llega hasta la actualidad y abarca más de veinticinco años de historia. El hecho de que esta cátedra lleve funcionando tanto tiempo se debe también a la implicación constante y el interés y esmero de profesores, doctorandos y estudiantes de máster.

Ésta es la mayor prueba de su éxito y también de la importancia que tuvo el apoyo institucional del entonces rector Julio Formoso, quien desempeñó un papel clave en la firma de dicho convenio entre el CONAC (hoy CENAL, Centro Nacional del Libro de Venezuela) y la USAL. El esfuerzo extraordinario y sostenido a lo largo del tiempo por Carmen Ruiz como principal gestora y profunda conocedora de la literatura venezolana, pero también por el resto de especialistas en literatura hispanoamericana (Francisca Noguerol, María Ángeles Pérez López, Eva Guerrero y, más adelante, yo misma) ha sido crucial.

Tras la jubilación de Carmen Ruiz, cuyo espíritu y sólida e impecable labor sigue teniendo un merecido prestigio internacional al frente de la cátedra -ha sido y es el «alma» de esta cátedra-, asumí la labor de coordinación y organización de las actividades, encuentros y conferencias. Supone una enorme responsabilidad, dado el listón tan alto al que llegó la cátedra, pero por eso es también un reto sumamente atractivo y estimulante. La cátedra tiene un pasado de prestigio, pero también tiene, hoy día, enormes sueños, ambiciones y proyecciones de futuro.

-¿Cuál es el objetivo de la cátedra?

-Actualmente está auspiciada por el Ministerio de Cultura y gestionada por la Plataforma del Libro y la Lectura de Venezuela. Su objetivo es la promoción, el estudio y la investigación de la literatura venezolana desde sus orígenes, aunque con especial incidencia en los autores contemporáneos.

En este sentido, es un proyecto con una trayectoria consolidada en Venezuela, otros países latinoamericanos y europeos y constituye un referente como espacio de reflexión crítica, conocimiento y aprendizaje sobre la literatura venezolana, dominio fértil, fecundísimo, y no suficientemente conocido ni siquiera para los hispanistas.

Supongo que existen razones de diversa índole por las cuales Venezuela, país de Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra, José Antonio Ramos Sucre, Rafael Cadenas, Vicente Gerbasi, Ana Enriqueta Terán, Guillermo Sucre, Eugenio Montejo, Hanni Ossott, Yolanda Pantin… no está en el centro del campo cultural. Debería estarlo dada la variedad, calidad y originalidad de sus prosistas, narradores, poetas, artistas visuales.

Quizá la coyuntura política delicada en determinados momentos históricos y cierta desidia intelectual o mirada periférica en las universidades, que centran su atención en otras regiones como el área del Cono Sur, México, Cuba o Perú, puedan explicar esta relegación, que es insólita, teniendo en cuenta, además, la importancia histórica de editoriales como Monte Ávila o Biblioteca Ayacucho.

Nuestro objetivo es fortalecer la cátedra, remar con ganas e ilusión en este torrente, en esta vorágine que recuerda la fuerza y belleza del Delta del Orinoco y cómo se explaya y derrama por distintos afluentes, corrientes, imaginario que nutre los relatos y novelas, por cierto, del escritor que es José Balza, uno de sus fundadores.

– ¿Qué actividades se realizan desde la cátedra?

– Durante casi 30 años -la cátedra cumplirá tal aniversario en 2023- y con la sola excepción de dos años en que se paralizaron las actividades, se llevaron a cabo dos tipos de dinámicas de manera anual: dos cursos de Literatura Venezolana que imparten destacados profesores de las universidades de este país, y un encuentro de escritores venezolanos que tiene lugar en noviembre de cada año, que fomenta, con la visita en cada evento de tres o cuatro notabilísimos escritores de ese país, el conocimiento y el diálogo, por parte de profesores y estudiantes, de los más destacados autores del momento, instituyéndose como una actividad complementaria pero esencial del programa docente.

Los encuentros son siempre participativos y tanto profesores como estudiantes de doctorado realizan las presentaciones de las obras de los autores propuestos. Estas conferencias, seminarios y presentaciones propician la realización de trabajos de investigación, tanto de Grado como Tesis Doctorales.

Los cursos se realizan durante los meses de noviembre y mayo, tienen la duración de tres semanas, con 30 horas de clase, y aunque están abiertos a todos los estudiantes de la Universidad, en los últimos años ha estado vinculado al Programa de Doctorado del Departamento. En la actualidad, sus cursos y actividades se integran en el título Máster en Literatura Española e Hispanoamericana, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada.

Por otra parte, me parece relevante subrayar que desde 2018 las actividades son financiadas exclusivamente por el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana, sin más apoyos. En los dos últimos cursos académicos se ha contado con José Balza, al que se dedicó una mesa redonda compuesta por Ernesto Pérez Zúñiga, Juan Carlos Chirinos y Juan Carlos Méndez Guédez en septiembre de 2019, así como con Antonio López Ortega, quien impartió un curso intensivo sobre relato venezolano.

Asimismo, en otoño de 2020 se dictaron tres conferencias magistrales a cargo de Arturo Gutiérrez Plaza, Verónica Jaffé y Marina Gasparini Lagrange en modalidad virtual por la pandemia de la Covid.

-En este tiempo habrán pasado escritores relevantes por su departamento en Salamanca gracias a la Cátedra Ramos Sucre.

– La lista es extensísima. Luis Britto García, Rubí Guerra, Eugenio Montejo, Juan Carlos Méndez Guédez, Slavko Zupcic, Ana Enriqueta Terán, María Clara Salas, Edda Armas, Ramón Palomares, Silda Cordiolani, Carlos Noguera, Ana Teresa Torres, Juan Carlos Chirinos, Rafael Cadenas, Ramón Palomares, Miguel Márquez, León Febres-Cordero, Victoria de Stéfano, Lázaro Álvarez, Luis Alberto Crespo, Luis Enrique Belmonte, Beverley Pérez Rego, Jairo Rojas son solo algunos de los nombres de poetas, narradores, ensayistas, intelectuales de primer orden invitados al Encuentro de escritores venezolanos desde 1995 hasta la actualidad.

La nómina de profesores e investigadores que impartieron asignaturas sobre literatura venezolana de los siglos XIX y XX es igualmente extensa y prestigiosa: José Balza, Víctor Bravo, Ednodio Quintero, Carlos Pacheco, Gustavo Guerrero, Douglas Bohórquez, Verónica Jaffé, Luz Marina Rivas, Juan Pablo Gómez…

-¿Existen publicaciones surgidas de la Cátedra Ramos Sucre?

– Se han realizado infinidad de trabajos académicos, de fin de grado, fin de máster y tesis doctorales, dirigidas por Carmen Ruiz. Y en 2011 se publicó el libro ‘Voces y escrituras de Venezuela. Encuentros de escritores venezolanos’ editado por Ruiz Barrionuevo, Ioannis Antzus Ramos, Carlos Rivas Polo y Catalina García García-Herreros.

Se publicó en Caracas, en el Centro Nacional del Libro (CENAL), Fundación Editorial El perro y la rana y Casa Nacional de la Letras Andrés Bello y recoge los 16 Encuentros de escritores celebrados hasta el momento (1995-2010).

-¿Qué dinámicas o transformaciones considera necesarias para que la cátedra recupere la fortaleza de antaño?

-Siempre es importante hacer crítica y autocrítica acerca de las carencias, problemas y posibles mejoras. En el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana estamos satisfechos de los logros y del enriquecimiento impresionante para la cultura de ambos países que trae aparejada la cátedra, pero tenemos grandes planes de futuro para incrementar las actividades, hacerlas más sólidas y continuadas, con más presupuesto e implicación institucional.

Hay infinitas posibilidades y un potencial enorme que amigos y colegas venezolanos residentes en España, Venezuela, Estados Unidos, Uruguay no dejan de recordarme casi a diario. Creemos que esta cátedra vino para quedarse y para que Salamanca siga siendo un referente en los estudios sobre cultura y literatura venezolanas. Debemos adoptar, creo, una mirada pangeica, como dice Vicente Luis Mora, o transatlántica, como defiende Julio Ortega, y no constreñir con etiquetas identitarias el arte, la creación.

Es literatura que nace en una realidad y contexto determinado, pero su proyección es hispánica en sentido amplio, universal. Son textos que perturban, emocionan, divierten… esa capacidad de desestabilizarnos, de conmocionar la tiene la literatura de calidad. Es innegable que buena parte de lo que se escribe hoy con rigor, lucidez e inteligencia se hace ‘en venezolano’ y es esencial cuidar y atender la calidad de los participantes en los encuentros y actividades.

– ¿Qué es necesario para participar en las actividades?

– No hay requisito para asistir, son gratuitas y de libre acceso. El último año optamos por el formato on line y el éxito fue rotundo. Es gratificante dar visibilidad a una literatura tan rica y desconocida.

Fuente https://www.elnortedecastilla.es/salamanca/maria-jose-bruna-20210418120301-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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Con casi tres décadas de existencia, su objetivo es la promoción, el estudio y la investigación de la literatura venezolana desde sus orígenes

María Jesús Gutiérrez

María José Bruña Bragado (Zamora, 1976), profesora titular en el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana, coordina desde septiembre de 2018 la Cátedra de Literatura Venezolana ‘José Antonio Ramos Sucre’, de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca.

–¿Cuándo surgió esta cátedra?

-La cátedra tiene ya casi tres décadas de existencia y es importante que se conozca su trayectoria tan relevante y continuada en la ciudad y Universidad en la que surge. En 1993, el narrador venezolano José Balza y la catedrática de Literatura Hispanoamericana del departamento, Carmen Ruiz Barrionuevo, coincidieron en la Universidad de Brown, cuyo Hispanic Studies Department dirigía el crítico Julio Ortega. Balza y Barrionuevo concibieron, con mucho entusiasmo y proyección de futuro, la idea de crear una Cátedra de Literatura Venezolana para impulsar el enorme torrente creativo en todas las vertientes (poesía, arte plástico, narrativa, ensayo) que ha tenido históricamente el país.

Notaron una carencia notable en el conocimiento de la literatura venezolana y decidieron paliarla creando un espacio que diera visibilidad y propiciara la escritura, la lectura, el pensamiento, el debate crítico. Así se fue consolidando un fructífero intercambio cultural, literario y humano, cuya trayectoria llega hasta la actualidad y abarca más de veinticinco años de historia. El hecho de que esta cátedra lleve funcionando tanto tiempo se debe también a la implicación constante y el interés y esmero de profesores, doctorandos y estudiantes de máster.

Ésta es la mayor prueba de su éxito y también de la importancia que tuvo el apoyo institucional del entonces rector Julio Formoso, quien desempeñó un papel clave en la firma de dicho convenio entre el CONAC (hoy CENAL, Centro Nacional del Libro de Venezuela) y la USAL. El esfuerzo extraordinario y sostenido a lo largo del tiempo por Carmen Ruiz como principal gestora y profunda conocedora de la literatura venezolana, pero también por el resto de especialistas en literatura hispanoamericana (Francisca Noguerol, María Ángeles Pérez López, Eva Guerrero y, más adelante, yo misma) ha sido crucial.

Tras la jubilación de Carmen Ruiz, cuyo espíritu y sólida e impecable labor sigue teniendo un merecido prestigio internacional al frente de la cátedra -ha sido y es el «alma» de esta cátedra-, asumí la labor de coordinación y organización de las actividades, encuentros y conferencias. Supone una enorme responsabilidad, dado el listón tan alto al que llegó la cátedra, pero por eso es también un reto sumamente atractivo y estimulante. La cátedra tiene un pasado de prestigio, pero también tiene, hoy día, enormes sueños, ambiciones y proyecciones de futuro.

-¿Cuál es el objetivo de la cátedra?

-Actualmente está auspiciada por el Ministerio de Cultura y gestionada por la Plataforma del Libro y la Lectura de Venezuela. Su objetivo es la promoción, el estudio y la investigación de la literatura venezolana desde sus orígenes, aunque con especial incidencia en los autores contemporáneos.

En este sentido, es un proyecto con una trayectoria consolidada en Venezuela, otros países latinoamericanos y europeos y constituye un referente como espacio de reflexión crítica, conocimiento y aprendizaje sobre la literatura venezolana, dominio fértil, fecundísimo, y no suficientemente conocido ni siquiera para los hispanistas.

Supongo que existen razones de diversa índole por las cuales Venezuela, país de Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra, José Antonio Ramos Sucre, Rafael Cadenas, Vicente Gerbasi, Ana Enriqueta Terán, Guillermo Sucre, Eugenio Montejo, Hanni Ossott, Yolanda Pantin… no está en el centro del campo cultural. Debería estarlo dada la variedad, calidad y originalidad de sus prosistas, narradores, poetas, artistas visuales.

Quizá la coyuntura política delicada en determinados momentos históricos y cierta desidia intelectual o mirada periférica en las universidades, que centran su atención en otras regiones como el área del Cono Sur, México, Cuba o Perú, puedan explicar esta relegación, que es insólita, teniendo en cuenta, además, la importancia histórica de editoriales como Monte Ávila o Biblioteca Ayacucho.

Nuestro objetivo es fortalecer la cátedra, remar con ganas e ilusión en este torrente, en esta vorágine que recuerda la fuerza y belleza del Delta del Orinoco y cómo se explaya y derrama por distintos afluentes, corrientes, imaginario que nutre los relatos y novelas, por cierto, del escritor que es José Balza, uno de sus fundadores.

– ¿Qué actividades se realizan desde la cátedra?

– Durante casi 30 años -la cátedra cumplirá tal aniversario en 2023- y con la sola excepción de dos años en que se paralizaron las actividades, se llevaron a cabo dos tipos de dinámicas de manera anual: dos cursos de Literatura Venezolana que imparten destacados profesores de las universidades de este país, y un encuentro de escritores venezolanos que tiene lugar en noviembre de cada año, que fomenta, con la visita en cada evento de tres o cuatro notabilísimos escritores de ese país, el conocimiento y el diálogo, por parte de profesores y estudiantes, de los más destacados autores del momento, instituyéndose como una actividad complementaria pero esencial del programa docente.

Los encuentros son siempre participativos y tanto profesores como estudiantes de doctorado realizan las presentaciones de las obras de los autores propuestos. Estas conferencias, seminarios y presentaciones propician la realización de trabajos de investigación, tanto de Grado como Tesis Doctorales.

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-¿Qué dinámicas o transformaciones considera necesarias para que la cátedra recupere la fortaleza de antaño?

-Siempre es importante hacer crítica y autocrítica acerca de las carencias, problemas y posibles mejoras. En el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana estamos satisfechos de los logros y del enriquecimiento impresionante para la cultura de ambos países que trae aparejada la cátedra, pero tenemos grandes planes de futuro para incrementar las actividades, hacerlas más sólidas y continuadas, con más presupuesto e implicación institucional.

Hay infinitas posibilidades y un potencial enorme que amigos y colegas venezolanos residentes en España, Venezuela, Estados Unidos, Uruguay no dejan de recordarme casi a diario. Creemos que esta cátedra vino para quedarse y para que Salamanca siga siendo un referente en los estudios sobre cultura y literatura venezolanas. Debemos adoptar, creo, una mirada pangeica, como dice Vicente Luis Mora, o transatlántica, como defiende Julio Ortega, y no constreñir con etiquetas identitarias el arte, la creación.

Es literatura que nace en una realidad y contexto determinado, pero su proyección es hispánica en sentido amplio, universal. Son textos que perturban, emocionan, divierten… esa capacidad de desestabilizarnos, de conmocionar la tiene la literatura de calidad. Es innegable que buena parte de lo que se escribe hoy con rigor, lucidez e inteligencia se hace ‘en venezolano’ y es esencial cuidar y atender la calidad de los participantes en los encuentros y actividades.

– ¿Qué es necesario para participar en las actividades?

– No hay requisito para asistir, son gratuitas y de libre acceso. El último año optamos por el formato on line y el éxito fue rotundo. Es gratificante dar visibilidad a una literatura tan rica y desconocida.

Fuente https://www.elnortedecastilla.es/salamanca/maria-jose-bruna-20210418120301-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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