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Emigrar no es soplar y hacer botellas

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Según el Informe sobre las Migraciones en el Mundo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)cerca de 1.8 millones de venezolanos se han ido del país durante los últimos 15 años. Sin embargo, emigrar no es la panacea, los altos costos y los papeleos atrasan la estabilidad del emigrante y muchos que se fueron con la ilusión de una vida mejor, terminan pasando necesidades o regresándose.

La compleja situación económica de Venezuela sumada a la inseguridad personal son las razones que más alegan; aunque, lograr irse no es garantía de poder establecerse.
Los destinos son evaluados, según la oportunidades de trabajo, salario mínimo, las posibilidades de vivienda o alquiler, el idioma oficial, y el costo de la vida. En los últimos años se ha impuesto una especie de moda en los venezolanos de irse a países específicos donde no necesariamente hay posibilidades de surgir, y es simplemente por la facilidad de entrar, como es el caso de Ecuador que tiene ciudadanía universal y no se necesita de muchos requisitos para poder entrar, salir o quedarse.

En 2013 cuando empezaron a notarse de forma característica las migraciones, Panamá y Estados Unidos eran los destinos más sonados, hoy también son comunes Canadá, Chile, Argentina, España, Colombia, República Dominicana.

La Organización Internación para las Migraciones maneja cifras apoyadas en la Dirección Nacional de Migraciones, en las que se reflejó que 3.201 personas se fueron desde Venezuela hacia Argentina entre 2014 y 2015, el doble de la gente que emigró en 2013, que fue 1.075.

Aseguran que hasta el 2015, hacia EEUU partieron 850 mil personas, 1.205 a Chile, 1.520 a Colombia, y 2.105 a Panamá. El informe anual de Estados Unidos basado en el estudio de Pew Hispanic Center (PHC), hasta 2015 había 259.000 venezolanos de forma legal en ese país, mientras unos 600 mil permanecían ilegales.

En el condado de Miami-Dade vive la mayor comunidad con 46.851 per
sonas, en Broward 23.343, en Texas 8.012, en Florida 7.968, en Palm Beach 5.041, Nueva York con 3.580, Hillsborough con 3.3.49, Los Angeles con 3.249, Fort Bend 3.082 y Nueva York con 2.573 venezolanos.

dolares centavos

Ni tan papita. A diferencia de Venezuela donde los extranjeros pueden trabajar cualquier oficio, en otros países la historia no es la misma.

Tal es el caso de República Dominicana donde debes tener visa de residente para poder trabajar legalmente. Así no sea ejerciendo tu profesión, para servir mesas o lavar platos también debes cumplir con el requisito.

En la mayoría de los casos ese paso no se cumple, se hacen contrataciones temporales que son ilegales, como la de Ernesto Prado (nombre ficticio para proteger su identidad), un periodista que tiene seis meses en ese país y trabaja como mesonero en un restaurante devengando un salario de 500 dólares mensuales, paga 200 de alquiler, 5 diarios en transporte público, 75 en electricidad y 150 en la poca comida que puede comprar, ya que la canasta alimentaria está valorada actualmente en 600 dólares.
Pudo haber revalidado el título universitario y ejercer en un medio de comunicación, pero el pago a profesionales de esa área es de 400 dólares, menos de lo que gana como mesonero trabajando siete horas al día durante toda la semana.

“Me quedo con 70 dólares al mes. Eso no me permite pagarme ninguna diversión, mucho menos enviarle dinero a mis hijos que fue la motivación inicial de mi viaje en mayo de este año”, expresó.

Agarran lo que sea. Los trabajos más comunes en el extranjero son en restaurantes de comida rápida como mesoneros, aseadores, lava carros, parqueros o promotores de venta, así lo asegura el sociólogo Leonardo Vecino. El sociólogo expresa que un estudio realizado en la Universidad de Los Andes en 2015 arrojó que 80% de las personas no logra ejercer su profesión. “Es muy costoso en cualquier país homologar un título o lograr una equivalencia que te permita trabajar en lo que te preparaste y eso es un fenómeno que deprime a los migrantes hasta el punto de devolverse. Ganas algo más de dinero, estás más seguro, pero te sientes inferior, porque no puedes desenvolverte en lo que te preparaste”.

Agrega que se debe establecer un plan de trabajo de al menos cinco años para poder reunir el dinero que te permita legalizar los papeles y trabajar en tu área, “y ahí hay que empezar desde cero nuevamente, porque ahora es que te inicias como profesional”.

Por clase social. El internacionalista Sergio Rodríguez asegura que la emigración se hace a países con más facilidades de empleo y donde haya algún familiar o conocido esperándolos, este es el común denominador de los emigrantes “eso ha sido así a través de la historia, aunque Venezuela no es un país de migrantes”. Agregó que “eso antes no se veía y sigue siendo difícil”.

Afirma que quienes salen de aquí lo hacen sin ningún tipo de impedimento, “cualquiera puede irse y nadie se lo prohibe. Tampoco se van en balsas, van con sus papeles en regla. Nunca se ha visto a un venezolano cruzando la frontera ilegalmente y quienes se van son la clase media alta, la clase pobre no, porque es muy costoso llegar a otro país, debes tener una reserva de dinero”. Explica que el porcentaje de migrantes no es tan alto en comparación con otras naciones. “La primera población de venezolanos que se estableció en otro país fue hace doce años en Florida (EEUU) con familias de clase media, y son clase media alta con condiciones de vida diferentes a la clase pobre”.

Acota el internacionalista que antes se veían emigrantes temporales, estudiaban inglés y regresaban. Actualmente se van con el idioma aprendido y se quedan aunque no puedan ejercer ni tener un elevado nivel de vida.

Irse del país puede ser la solución para muy pocos, pero también es un riesgo, que no siempre tiene los mejores resultados para las familias.

Fuente: Últimas NOticias

http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/investigacion/emigrar-no-soplar-botellas/

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Según el Informe sobre las Migraciones en el Mundo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)cerca de 1.8 millones de venezolanos se han ido del país durante los últimos 15 años. Sin embargo, emigrar no es la panacea, los altos costos y los papeleos atrasan la estabilidad del emigrante y muchos que se fueron con la ilusión de una vida mejor, terminan pasando necesidades o regresándose.

La compleja situación económica de Venezuela sumada a la inseguridad personal son las razones que más alegan; aunque, lograr irse no es garantía de poder establecerse.
Los destinos son evaluados, según la oportunidades de trabajo, salario mínimo, las posibilidades de vivienda o alquiler, el idioma oficial, y el costo de la vida. En los últimos años se ha impuesto una especie de moda en los venezolanos de irse a países específicos donde no necesariamente hay posibilidades de surgir, y es simplemente por la facilidad de entrar, como es el caso de Ecuador que tiene ciudadanía universal y no se necesita de muchos requisitos para poder entrar, salir o quedarse.

En 2013 cuando empezaron a notarse de forma característica las migraciones, Panamá y Estados Unidos eran los destinos más sonados, hoy también son comunes Canadá, Chile, Argentina, España, Colombia, República Dominicana.

La Organización Internación para las Migraciones maneja cifras apoyadas en la Dirección Nacional de Migraciones, en las que se reflejó que 3.201 personas se fueron desde Venezuela hacia Argentina entre 2014 y 2015, el doble de la gente que emigró en 2013, que fue 1.075.

Aseguran que hasta el 2015, hacia EEUU partieron 850 mil personas, 1.205 a Chile, 1.520 a Colombia, y 2.105 a Panamá. El informe anual de Estados Unidos basado en el estudio de Pew Hispanic Center (PHC), hasta 2015 había 259.000 venezolanos de forma legal en ese país, mientras unos 600 mil permanecían ilegales.

En el condado de Miami-Dade vive la mayor comunidad con 46.851 per
sonas, en Broward 23.343, en Texas 8.012, en Florida 7.968, en Palm Beach 5.041, Nueva York con 3.580, Hillsborough con 3.3.49, Los Angeles con 3.249, Fort Bend 3.082 y Nueva York con 2.573 venezolanos.

dolares centavos

Ni tan papita. A diferencia de Venezuela donde los extranjeros pueden trabajar cualquier oficio, en otros países la historia no es la misma.

Tal es el caso de República Dominicana donde debes tener visa de residente para poder trabajar legalmente. Así no sea ejerciendo tu profesión, para servir mesas o lavar platos también debes cumplir con el requisito.

En la mayoría de los casos ese paso no se cumple, se hacen contrataciones temporales que son ilegales, como la de Ernesto Prado (nombre ficticio para proteger su identidad), un periodista que tiene seis meses en ese país y trabaja como mesonero en un restaurante devengando un salario de 500 dólares mensuales, paga 200 de alquiler, 5 diarios en transporte público, 75 en electricidad y 150 en la poca comida que puede comprar, ya que la canasta alimentaria está valorada actualmente en 600 dólares.
Pudo haber revalidado el título universitario y ejercer en un medio de comunicación, pero el pago a profesionales de esa área es de 400 dólares, menos de lo que gana como mesonero trabajando siete horas al día durante toda la semana.

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Agarran lo que sea. Los trabajos más comunes en el extranjero son en restaurantes de comida rápida como mesoneros, aseadores, lava carros, parqueros o promotores de venta, así lo asegura el sociólogo Leonardo Vecino. El sociólogo expresa que un estudio realizado en la Universidad de Los Andes en 2015 arrojó que 80% de las personas no logra ejercer su profesión. “Es muy costoso en cualquier país homologar un título o lograr una equivalencia que te permita trabajar en lo que te preparaste y eso es un fenómeno que deprime a los migrantes hasta el punto de devolverse. Ganas algo más de dinero, estás más seguro, pero te sientes inferior, porque no puedes desenvolverte en lo que te preparaste”.

Agrega que se debe establecer un plan de trabajo de al menos cinco años para poder reunir el dinero que te permita legalizar los papeles y trabajar en tu área, “y ahí hay que empezar desde cero nuevamente, porque ahora es que te inicias como profesional”.

Por clase social. El internacionalista Sergio Rodríguez asegura que la emigración se hace a países con más facilidades de empleo y donde haya algún familiar o conocido esperándolos, este es el común denominador de los emigrantes “eso ha sido así a través de la historia, aunque Venezuela no es un país de migrantes”. Agregó que “eso antes no se veía y sigue siendo difícil”.

Afirma que quienes salen de aquí lo hacen sin ningún tipo de impedimento, “cualquiera puede irse y nadie se lo prohibe. Tampoco se van en balsas, van con sus papeles en regla. Nunca se ha visto a un venezolano cruzando la frontera ilegalmente y quienes se van son la clase media alta, la clase pobre no, porque es muy costoso llegar a otro país, debes tener una reserva de dinero”. Explica que el porcentaje de migrantes no es tan alto en comparación con otras naciones. “La primera población de venezolanos que se estableció en otro país fue hace doce años en Florida (EEUU) con familias de clase media, y son clase media alta con condiciones de vida diferentes a la clase pobre”.

Acota el internacionalista que antes se veían emigrantes temporales, estudiaban inglés y regresaban. Actualmente se van con el idioma aprendido y se quedan aunque no puedan ejercer ni tener un elevado nivel de vida.

Irse del país puede ser la solución para muy pocos, pero también es un riesgo, que no siempre tiene los mejores resultados para las familias.

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